a
No hay callejón y pasaje que en las sombras de la noche esté a salvo

Inundan excrementos de canes el espacio público de paceños

SERVICIOS La Alcaldía de La Paz sostiene que en toda la ciudad hay 32 baños públicos, pero son insuficientes para casi un millón de habitantes; pide cuidado a transeúntes.
Fernando Cabezas / Observa- torio La Paz Cómo Vamos - 07/07/2012

Camina preocupada para no resbalar en la empinada calle Pedro Salazar y tratando de no torcerse un tobillo en las baldosas resbalosas de la acera, de traje y con tacones, una mujer comienza a raspar la planta de su zapato contra el piso mientras protesta. Acaba de pisar excremento de perro.

La Paz es una ciudad pujante, de altos edificios y jardines floridos, pero también es hedionda, asechada por caca y orín de perros, de esos que enorgullecen a sus amos porque no ensucian la casa, pero que no dejan árbol, poste, parque, rincón limpio en la ciudad. La Paz es también una urbe atufada por malolientes cloacas y orines podridos de humanos que no encuentran un baño salvador o de esos que creen que en la calle todo está permitido.

No hay callejón, pasaje o recoveco que en las sombras de la noche esté a salvo. Caminar por las villas, por el centro o por barrios residenciales es más o menos igual. El paceño está condenado a esquivar inmundos charcos, nauseabundos olores y excreciones.

Para Enrique Flores, vecino de Villa Armonía, de 62 años de edad, el principal problema es la falta de servicios higiénicos.

“La Alcaldía de La Paz es la responsable de que gran parte del centro huela mal, porque no hay baños públicos y los pocos que funcionan cobran entre 50 centavos y un boliviano. Hay gente mayor y nadie piensa en ellos, que les es difícil aguantar y la desesperación los obliga a hacer en cualquier lado”.

Un ejemplo de este agravio a la ciudad son las gradas de la calle Tiwanaku, camino entre El Prado y la calle Federico Zuazo, donde miles de ciudadanos usan cada día para orinar y hacer caca, algunos quizás hayan curtido el olfato, otros habrán preferido aprender a contener la respiración. El fétido olor no es un problema para los huéspedes del Hotel Plaza que no transitan por las puertas laterales, pero su representante legal, Juan Carlos Bayá, se comprometió a que el personal especializado de ese centro hotelero coadyuvará en la limpieza y la seguridad de esas gradas que hace más de 30 años construyeron como un aporte a la ciudad.

“Considero que la limpieza, el mantenimiento, el cuidado del ornato es responsabilidad de todos los ciudadanos de La Paz, no es atribuible únicamente a la Alcaldía de La Paz. Es una labor en la que tenemos que participar todos”, sostiene el representante hotelero.

Faltan baños públicos

Dewar Pérez, jefe de Unidad de Servicios Municipales de la comuna paceña, sostiene que en toda la ciudad hay 32 baños públicos, cuya administración está bajo responsabilidad de la Alcaldía. Señala también que no se tienen cuantificados los baños adscritos, ni los de propiedad privada.

Según un estudio de Marcelo Rengel, elaborado para el Observatorio La Paz Cómo Vamos, el Gobierno Municipal de La Paz, para el año 2009, señalaba que la población del municipio alcanzaba a 840.044 habitantes; y según datos de la Alcaldía esos 400.070 hombres y 439.974 mujeres tan sólo tienen para su uso cuatro baños en Cotahuma; seis en Max Paredes; dos en Periférica; 18 en el Centro; uno en la zona Sur, uno en San Antonio, y claro, las calles.

Mucha gente vive de la venta de comida callejera. En mayo, otro estudio del Observatorio demostró que más de la mitad de la comida que se ofrece en las calles está contaminada, pero la gente sigue consumiendo en lugares de expendio que están ubicados en medio de basureros.

Lourdes Barreiro, vendedora de empanadas tucumanas en la plaza Isabel la Católica, dijo que no sentir el fuerte olor en esa parte de la calle y asegura que sus clientes jamás se quejaron; aunque protesta porque los vecinos de los edificios del barrio sacan a sus perros y dejan que ensucien “cada día tenemos que barrer”.

La Paz avanza, señalan las autoridades de la comuna local que se aprestan a festejar la efeméride; quizás el mejor homenaje de los ciudadanos sería cuidarla, protegerla, no ensuciarla y, el de las autoridades, lavar sus calles, atenderla y sancionar a humanos y caninos que hacen de sus calles, muladares. Es una tarea de todos los paceños para una ciudad cada vez más limpia.